El japonés es un idioma SOV, es decir, sujeto-objeto-verbo, a diferencia de otros idiomas como el español, que son SVO, es decir, sujeto-verbo-objeto.
Esta denominación significa que, en el orden de palabras del japonés, se colocan los complementos del verbo (también llamados objetos) antes del verbo.
Por ejemplo, la oración «yo como pescado» en japonés sería «watashi wa sakana wo tabemasu«. Si traducimos la versión japonesa de manera literal, esta lee «yo pescado como» (yo = watashi wa; pescado = sakana wo; como = tabemasu).
Entender esta diferencia fundamental entre el japonés y el español es el primer paso hacia dominar la gramática japonesa.
